21 Días para Habitar con el Padre — Día 8
Hola, mi querido amigo/a, bienvenido a la segunda semana de este viaje espiritual que estamos haciendo juntos. ¡Felicidades por llegar hasta aquí! Mi oración por tu vida es que esta serie de 21 días te esté ayudando a profundizar en tu relación con Dios y crecer en tu vida de oración.
Al comenzar este día, quiero invitarte de nuevo a que tomes este momento sin prisa ni distracciones. Recuerda que este es tu espacio para hablar con el Padre con total sinceridad.
Respira profundo… y mientras exhalas, identifica qué miedos estás cargando hoy, no los niegues, más bien nómbralos. Y después, ora con todo tu corazón: “Dios, esto me da miedo… pero hoy decido confiar en ti.”
De hecho, qué te parece si para iniciar esta segunda semana hacemos una oración:
Señor y Padre nuestro, gracias por las hermosas oraciones que encontramos en tu palabra, especialmente en los salmos, porque en ellas podemos vernos reflejados, en ellas podemos encontrar consuelo y en ellas podemos encontrar ejemplos que nos ayuden a crecer en nuestra vida de oración. Señor, en este momento pongo en tus manos a quien está leyendo esta serie devocional, y mi oración es que a través de este tiempo pueda sentir tu amor y cercanía como nunca. Esta es mi oración en tu santo nombre, amén.
El día de hoy quiero compartir contigo una de las oraciones más simples y a la vez más poderosas que puedes hacer:
“Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza.”
— Salmo 56:3
David escribió estas palabras en un momento de auténtico terror. Huyendo de Saúl, terminó en territorio enemigo, rodeado por personas que también querían matarlo. Tuvo que fingir estar loco para escapar. Y en medio de ese caos, de esa ansiedad, de ese miedo real… hizo esta oración.
Una frase corta, una oración sencilla, pero cargada de poder. “Cuando siento miedo…” David no está negando lo que siente, no está escondiendo su vulnerabilidad. “…pongo en ti mi confianza.” Pero al mismo tiempo, no permite que el miedo tenga la última palabra.
Imagínate si tú y yo hiciéramos lo mismo: imagina que cada vez que enfrentamos miedo, ansiedad o incertidumbre, en vez de sobrepensar las cosas, en vez de imaginarnos todos los peores escenarios posibles y en vez de dejar que la angustia nos consuma, decidiéramos hacer esta oración: “Dios, tengo miedo. Pero hoy decido confiar en ti.”
Puedo decirte por experiencia que se puede experimentar una paz profunda cuando decidimos hacer esta oración en vez de dejarnos llevar por el miedo.
Hace algunos años, cuando nació nuestra hija, enfrentamos un momento de mucho temor. Después de unos análisis médicos, nos dijeron que había una posibilidad de que ella tuviera una enfermedad congénita. Recuerdo ese momento con mucha claridad: el peso en el pecho, el nudo en la garganta, la impotencia de no poder hacer nada.
Y mientras la enfermera explicaba que debíamos repetir el estudio, yo solo pensaba en todo lo que eso implicaría. Fue ahí, en medio de ese momento vulnerable, que hice esta oración:
“Dios, tengo miedo… pero confío en ti. En tu propósito. En tu bondad. En tu soberanía. Aunque también te pido… que no sea así.”
Pasaron 15 días hasta que recibimos los nuevos resultados y gracias a Dios, todo salió bien.
Hasta el día de hoy decido creer que fue un milagro. Pero lo más impactante no fue solo el resultado, fue la paz que sentí durante esos días, paz que vino directamente de esa decisión diaria: confiar en Dios en medio del miedo.
Con esto en mente, quiero invitarte a que tomes un tiempo con Dios ahora mismo. Trae a tu mente los temores y miedos que estás enfrentando, no importa si son grandes o pequeños. Lo importante es que puedas traerlos a tu mente, y para cada temor, para cada miedo en tu corazón, puedas hacer esta oración: “Dios, siento miedo en esto, pero decido confiar en ti”, y permite que la paz de Dios te inunde.
¿Has podido dejar tu miedo en sus manos? Esta es una decisión de todos los días, de hecho podría ser de varias veces al día. Pero lo que te puedo decir con seguridad es que hay paz —verdadera paz, paz que sobrepasa todo entendimiento como dice Filipenses 4:7— para quien decide confiar y tener fe, en vez de miedo.
Dios, hoy quiero ser como David. No quiero negar mi miedo, pero tampoco quiero rendirme ante él. Hoy decido confiar. Confío en que tú estás conmigo, incluso en lo que no entiendo. Gracias por ser refugio, aun cuando tiemblan mis emociones. Gracias por la paz que das cuando confío en ti. Amén.
En el Salmo 56:3 tenemos una oración sencilla, una fe honesta y una paz real. Cuando tengas miedo… confía. Y Dios hará el resto.
Nos vemos el próximo lunes.