21 Días para Habitar con el Padre — Día 9


Hola mi amigo/a, bienvenido a un día más de este viaje de intimidad con Dios. Hoy es el noveno día y me alegra mucho que sigas aquí, buscando cada día estar más cerca de nuestro buen Padre. Hoy quiero compartir una hermosa oración de David en los salmos.

Quiero invitarte una vez más a que tomes este momento sin prisa ni distracciones. Este es tu espacio para clamar con honestidad. Respira profundo… y mientras exhalas, entrega tu incertidumbre. Imagina que estás parado en una encrucijada, sin saber a dónde ir. Y entonces ves que Dios se acerca, te mira a los ojos y con una sonrisa te dice: “No te preocupes. Yo voy contigo.”

Qué tal si oramos:

Gracias Dios, porque cuando nos sentimos perdidos podemos confiar y poner nuestra esperanza en ti. Mi oración es que esta verdad nos dé ánimo y fortaleza en todo momento, así como la certeza de que podemos confiar en tu dirección y compañía, amén.

Sabes, en más de una ocasión en mi vida me he sentido literalmente perdido. Sin saber hacia dónde ir, sin una dirección clara. Y si alguna vez te ha pasado, seguro puedes identificarte con ese sentimiento de confusión, ansiedad e incluso miedo que aparece cuando no sabes qué camino tomar.

Seguro David se sintió así cuando escribió este hermoso salmo:

“Señor, hazme conocer tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad y enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvación. ¡En ti pongo mi esperanza todo el día!”

— Salmo 25:4-5

Mi amigo/a, este es uno de esos salmos que no solo se leen, se viven. David lo escribió en un momento de dificultad, muy probablemente sintiéndose perdido, no solo físicamente, sino emocional y espiritualmente. Y su oración es profunda: no solo dice “muéstrame el camino”, sino también “enséñame cómo caminarlo” y “ven conmigo”.

Todavía recuerdo cuando aún no existían Google Maps ni Waze. Ese tiempo cuando si te perdías, tocaba bajarte del auto, encontrar a alguien confiable y preguntar: “¿Cómo llego a tal lugar?”

Recuerdo en una ocasión, cuando todavía era joven, estando en un barrio desconocido. Le pregunté a un ancianito cómo llegar a mi destino, y nunca voy a olvidar la amabilidad con la que no solo me dijo el camino a seguir, sino que me dijo: “Yo voy contigo para mostrarte.”

Y eso lo cambió todo. Ya no tenía que adivinar, ya no estaba solo. Tenía dirección y compañía.

Y ¿sabes? Así mismo es Dios con nosotros. Él no es un guía lejano que grita direcciones desde lejos. Nuestro Dios es Emmanuel —Dios con nosotros. Él va al lado tuyo.

David le está pidiendo eso al Señor: “Enséñame tus caminos, camina conmigo, guíame en tu verdad.” Esta petición me recuerda mucho a Moisés diciendo en Éxodo 33:15: “Si tú mismo no vienes con nosotros, no nos hagas salir de este lugar.”

Ambos sabían algo clave: la dirección no sirve de nada sin la compañía del Dios que la da.

¿Y tú? ¿Te has sentido perdido últimamente? ¿Sientes que no sabes qué camino tomar? ¿Estás enfrentando decisiones, dudas, transiciones que te dejan sin claridad?

Mi amigo/a, hoy puedes orar como David. Hoy puedes pedirle a Dios más que una solución, puedes pedirle su presencia. Puedes decirle: “Dios, por favor, muéstrame el camino, enséñame a caminarlo, pero sobre todo, camina conmigo.”

¿Qué tal? ¿Te sientes más tranquilo/a ahora que has tenido este tiempo con Dios? Hay otra verdad hermosa que quiero compartir contigo hoy: no necesitas hacer esto solo/a. Qué tal si hoy hablas con alguien de confianza sobre un área en la que necesites dirección. Ora con esa persona y pídele que te ayude a discernir la voz y el camino de Dios. No camines solo/a, Dios pone también compañeros de camino.

Señor, me he sentido perdido. Y reconozco que, a veces, quiero saber el destino más que caminar contigo. Hoy te pido que me muestres tu camino. Enséñame cómo caminarlo. Y por encima de todo, camina conmigo. Tú eres mi Dios, tú eres mi salvación y como dijo David, en ti pongo mi esperanza todo el día. Amén.

Recuerda esto: no se trata solo de saber a dónde ir. Se trata de con quién vas, y si Dios va contigo, siempre llegarás al lugar correcto.

Nos vemos el próximo lunes.

Eleazar D.